TRABAJAR, VIVIR… EL EJERCICIO PROFESIONAL SALUDABLE

Desde la década de los 90 van apareciendo, de forma creciente, estudios que ponen de relieve el alto nivel de estrés que se da entre los profesionales del ámbito de la salud y las repercusiones que este hecho tiene sobre su bienestar y su salud.

Los datos relativos a los profesionales de la odontoestomatología no son una excepción. Un estudio muy reciente (Collin, 2019) muestra que casi la mitad de los odontólogos británicos manifiestan que el estrés en el ejercicio de su trabajo excede su capacidad de hacerle frente.

Estos resultados son consistentes con los del estudio sobre la salud y los estilos de vida de los odontólogos y estomatólogos, realizado en Cataluña por la Fundación Galatea (2017), que muestran también un porcentaje bastante elevado de problemas de estrés (35,9%). Los datos que se desprenden de este estudio sitúan el porcentaje de odontólogos que está en riesgo de desarrollar problemas de salud mental en el 21,6%. Este porcentaje es superior al de la población general de su mismo grupo social (6,6%), pero consistente con los datos que presentan otros profesionales de la salud que hemos analizado en estudios previos (médicos, pediatras y psicólogos) e inferior al riesgo que registran los enfermeros, los farmacéuticos comunitarios y los trabajadores sociales.

Fuente: Estudios de la Fundació Galatea y ESCA

 

Para poder llevar a cabo actuaciones, tanto preventivas como asistenciales, que den respuesta a las necesidades de salud detectadas, es necesario identificar los diferentes factores que las están generando y/o manteniendo. Y, en este sentido, hay que aclarar a qué nos referimos cuando hablamos de estrés y de salud mental en referencia al ejercicio profesional.

 

La naturaleza del estrés

Cuando hablamos de estrés siempre hacemos una interpretación negativa del término, pero el estrés es un proceso inherente a la existencia que tiene que ver con la capacidad de reacción de los organismos vivos ante cualquier demanda de su entorno con el fin de garantizar la supervivencia. Cuando estas demandas se pueden controlar y no se perciben como una amenaza, a menudo suponen un reto estimulante y el proceso de activación se vuelve gratificante y posibilita el aprendizaje, el desarrollo y el bienestar. Pero cuando la demanda es demasiado agresiva y supera la capacidad de control de la persona, el estado de alerta y activación del organismo se cronifica y agota el organismo hasta el colapso, la enfermedad o tal vez la muerte.

Este proceso nos cuenta la respuesta de estrés de las personas ante cualquier factor estresante. Es decir, ante cualquier elemento que rompe el equilibrio homeostático del organismo y que desencadena una serie de respuestas que tienen como finalidad restablecer el equilibrio perdido.

Pero como sabe todo el mundo, la salud y la enfermedad se dan en los entornos y escenarios en los que las personas vivimos y nos relacionamos. Los escenarios de vida laboral, donde pasamos una parte bastante importante de nuestro tiempo, se convierten en un factor fundamental para la articulación del bienestar o el malestar, y hablar de estrés laboral significa relacionar la respuesta de estrés con los factores concretos que la generan. Los modelos explicativos del estrés laboral, que cuentan con una sólida evidencia, ponen de manifiesto el peso fundamental que tienen los factores de riesgo psicosocial sobre la salud de los profesionales. Estos factores, que pueden convertirse en causas de enfermedad, se relacionan con las condiciones del trabajo y, fundamentalmente, con su organización, y actúan mediante los mecanismos psicológicos y fisiológicos que configuran la respuesta de estrés (Moncada y Llorens, 2007).

Por lo tanto, desde la buena práctica preventiva es ineludible trabajar para evitar estas situaciones y el malestar que provocan. En este sentido, la ley de prevención de riesgos laborales (1995) establece la obligación de las organizaciones de evaluar los factores de riesgo y llevar a cabo medidas preventivas. Esta es, por tanto, la premisa de la que hay que partir en el diseño de actuaciones preventivas en las organizaciones sanitarias.

La salud mental laboral

“Concepto dinámico en el que el individuo es capaz de desarrollar su potencial personal, trabajar productiva y creativamente, construir relaciones sólidas y positivas con los demás y hacer una contribución a la comunidad” (NSH, 2009)

Más allá de las actuaciones dirigidas a la eliminación o reducción de los factores de riesgo, la promoción de la salud mental laboral considera la naturaleza compleja e interactiva (persona-contexto) de la salud y la enfermedad.

El bienestar mental aumenta cuando la persona es capaz de alcanzar sus objetivos personales y sociales y obtener un sentido a su tarea en sociedad. Inversamente, los factores que dificultan estos objetivos pueden contribuir al malestar, a la aparición de respuestas de estrés y la enfermedad de los profesionales de la salud.

Estos factores son de diferente nivel y naturaleza, y pueden interactuar entre sí:

Factores relacionados con el entorno social y político. Actitudes agresivas de los usuarios, decisiones políticas que no responden a las necesidades y expectativas de los usuarios…

Relacionados con la organización. Excesiva carga de trabajo, falta de calidad del liderazgo, falta de apoyo por parte de los compañeros, dificultades de conciliación del tiempo de trabajo y el personal o familiar…

Relacionados con la tarea. La alta exigencia psicológica, como por ejemplo el contacto con situaciones impacto emocional, o la necesidad de actualización constante de conocimientos…

Características individuales. Tales como la elevada exigencia y expectativas, la falta de competencias relacionales…

Las actuaciones para la promoción de la salud mental laboral de la Fundació Galatea se dirigen a aumentar las competencias individuales y colectivas que permiten el ejercicio saludable de la profesión y ayudan a aumentar el bienestar de los profesionales.

Las intervenciones que llevamos a cabo, mediante seminarios específicos para los diferentes colectivos profesionales y también para equipos de trabajo y organizaciones concretas que lo piden, se basan en:

– Entender la naturaleza ecológica de la salud y el bienestar. Es decir, considerar el bienestar y la salud como realidades que se articulan en entornos concretos, en constante interacción dinámica con todos los agentes que están presentes.

– Mejorar la comprensión del comportamiento, propio y de los demás, contextualizado en los escenarios laborales concretos, para identificar vías de afrontamiento eficaz de las situaciones generadoras de estrés.

– Identificar los aspectos básicos para mejorar la competencia emocional y relacional y aumentar la efectividad y el bienestar personal y profesional.

Hoy, la realidad de los profesionales de la salud presenta dificultades. Es una realidad cambiante en un mundo donde los diferentes roles profesionales deben ajustarse continuamente a nuevas situaciones y retos. Los problemas y las dificultades están, y es bueno saber que no lo podremos controlar todo, pero también es bueno y necesario para nuestra supervivencia asumir que hay muchas cosas que sí podemos y sabemos hacer. Entre ellas, identificar nuestros puntos fuertes, organizarnos y buscar estrategias de funcionamiento que nos permitan afrontar los retos que plantea trabajar como profesional de la salud, como odontoestomatólogo, en el siglo xxi, aquí y ahora.

Ser conscientes del sentido de nuestro trabajo, de las capacidades que tenemos, individualmente y en equipo, para controlar muchas de las dificultades cotidianas; asumir que hay cosas que no dependen solo de nosotros y que algunas expectativas de resultados no son realistas; darnos permiso, a nosotros, pero también a los demás, para decir “no”, por no saber algo, para ser imperfectos, para pedir, dar y recibir apoyo de los compañeros; sentirnos libres para aceptar que no siempre tenemos que gustar a todo el mundo y, al mismo tiempo, responsabilizarnos de las consecuencias de nuestras actuaciones… Son elementos imprescindibles para romper el círculo negativo del estrés y configurar escenarios laborales promotores de salud y bienestar para los profesionales y los usuarios de nuestros servicios.

La Fundació Galatea, creada en 2001, tiene como objetivo el cuidado de la salud, el bienestar físico y mental y la calidad de vida de los profesionales de la salud, con el fin último de garantizar la mejora de la salud de la población que atienden.

Puedes encontrar más información sobre los recursos asistenciales, preventivos y de promoción de la salud de la Fundació Galatea en la página de Salud y Protección Social del COEC o en la web de Fundación Galatea.

 

AUTORA:
Maria Pau González Gómez de Olmedo
Coordinadora de formación y de intervención en equipos de la Fundació Galatea

 

Referencias bibliográficas:

Collin, V.; Toon, M.; O’Selmo, E.; Reynolds, L.; Whitehead, P. (2019). Br Dent J. A survey of stress, burnout and well-being in UK dentists. British Dental Journal, 226 (1):40-49. doi: 10.1038/sj.bdj.2019.6.

Fundació Galatea i COEC. (2017). La salut del dentista: Estudi de salut, estils de vida i condicions de treball dels odontoestomatòlegs i odontoestomatòlogues de Catalunya. Barcelona: Fundació Galatea.

B.O.E. (1995). Ley de Prevención de Riesgos Laborales, 31/1995, del 8 de noviembre. BOE 269.

Moncada, S.; Llorens, C. (2007). Factores psicosociales. En Ruiz Frutos, C.; García, A.M.; Delclos, J.; Benavides, F.G. (Eds.), Salud Laboral. Conceptos y técnicas para la prevención de riesgos laborales. Barcelona: Elsevier Masson.

National Institute for Care and Health Excellence. (2009). Mental wellbeing at work. Public health guideline. UK.

Disponible en: https://www.nice.org.uk/guidance/ph22/resources/mental-wellbeing-at-work-pdf-1996233648325. (Fecha de consulta: agosto 2019).