Posición del COEC sobre la legalidad de las intervenciones mediante microfillers y toxina botulínica

El COEC recibe multitud de consultas de colegiados en relación con la licitud del uso por odontólogos de microfillers de ácido hialurónico e inyecciones de Botox en los labios. Para dar respuesta a las mismas de manera pública, se emite esta nota de posición.

En lo referente a este punto, nos remitiremos a la Ley 10/1986, de 17 de marzo, sobre odontólogos y otros profesionales relacionados con la salud dental, la cual, en su artículo primero, párrafo 2º, literalmente especifica que:

“Los Odontólogos tienen capacidad profesional para realizar el conjunto de actividades de prevención, diagnóstico y de tratamiento relativas a las anomalías y enfermedades de los dientes, de la boca, de los maxilares y de los tejidos anexos”.

Considerando que:

  • la infiltración de microfillers tiene carácter de tratamiento (con finalidad estética, y, si procede, de aliviar el trasfondo psicológico que pudiera implicarle al paciente la anomalía, deficiencia o insatisfacción estética), y
  • los labios y las mejillas son parte anatómica de la boca, de la cual constituyen respectivamente sus paredes anteriores y laterales,

Es indiscutible que la infiltración en los labios y las mejillas de cualquier medicamento o producto sanitario autorizado legalmente por las autoridades sanitarias es atribución y competencia de los odontólogos, sin perjuicio que también puedan ser realizados por médicos en unidades de Medicina Cosmética.

Por todo esto, la infiltración de los labios y mejillas con ácido hialurónico o cualquiera otro microfiller o medicamento debidamente aprobado por la autoridad sanitaria en materia de productos sanitarios tiene que ser considerada como atribución y competencia de los Licenciados en Odontología y de los Médicos Especialistas en Estomatología en los centros y servicios sanitarios tales como las Clínicas Dentales o unidades de estomatología en las cuales un odontólogo o un estomatólogo es responsable de realizar actividades profesionales encaminadas a la promoción de la salud bucodental, llevando a cabo la prevención, diagnóstico y tratamiento de las anomalías y enfermedades de los dientes, la boca, los maxilares y los tejidos anexos en el individuo y en la comunidad, así como la prescripción de medicamentos, prótesis y productos sanitarios en el ámbito de su ejercicio profesional-, según el Real decreto 1277/2003, de 10 de octubre, por el cual se establecen las bases generales sobre autorización de centros, servicios y establecimientos sanitarios, sin perjuicio de la posibilidad que sea realizada por médicos en diferentes Centros Sanitarios y en Unidades de Medicina Cosmética.

Las intervenciones o servicios de infiltración de tejidos con microfillers, a pesar de que persigan únicamente una finalidad estética, tienen un carácter de “tratamiento”.

Los labios y las mejillas, en cuanto que paredes de la boca, son ámbitos donde todos los dentistas (sean odontólogos o estomatólogos) están capacidades y habilitados legalmente para realizar cualquier servicio de diagnóstico, prevención o tratamiento. Todo esto sin perjuicio del inexcusable deber de haber adquirido calificación o competencia en este ámbito mediante la oportuna formación (tal como pasa con cualquier otro tipo de práctica odontológica).

Por consiguiente, la infiltración en la boca y tejidos anexos con cualquier tipo de microfillers (cómo sería el ácido hialurónico), debidamente aprobado por la autoridad sanitaria en materia de productos sanitarios, se tiene que considerar como atribución dentro de las competencias de los licenciados en odontología.

En cuanto a la toxina botulínica, no está indicada su colocación en la zona labial. El Botox sólo está indicado, según la Agencia del Medicamento, en la zona interciliar, territorio ajeno a los odontólogos y a los estomatólogos y siempre para finalidades estéticas.

Al respecto, incorporamos el contenido de la nota informativa de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios titulada «TOXINA botulínica (nombres comerciales BOTOX, DYS PUERTO, NEUROBLOC, VISTABEL): RIESGO DE EFECTOS ADVERSOS GRAVES POR DISEMINACIÓN DE LA TOXINA» (Ref.: 2007/11, de 6 de junio de 2007) y, a tenor de la cual queda patente que la toxina botulínica es un medicamento especial con riesgos graves en caso de diseminación, y que entre sus indicaciones autorizadas no hay ninguna odontológica, ni tampoco estética fuera del espacio interciliar.

La mencionada nota informativa también se puede encontrar en este link:

https://www.aemps.gob.es/informa/boletines-aemps/boletinmensual/2007/julio/docs/informe-mensual_julio-2007.pdf

Toxina botulínica: riesgo de efectos adversos graves por diseminación de la toxina.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha informado a los profesionales sanitarios sobre nuevos datos de seguridad en relación con los medicamentos que contienen toxina botulínica y la aparición de reacciones adversas graves relacionadas con la diseminación de la toxina botulínica en lugares distantes del lugar de administración, concluyendo lo siguiente:

Los medicamentos en base de toxina botulínica sólo tienen que ser administrados por médicos con la experiencia suficiente, incluyendo el uso del equipo necesario.

Tiene que informarse a los pacientes o a sus cuidadores sobre el riesgo de diseminación de la toxina y advertirles que soliciten asistencia médica inmediatamente si aparecen trastornos respiratorios, del habla o de la deglución.

Las unidades de toxina botulínica no son intercambiables entre los diferentes medicamentos.

Tienen que seguirse las técnicas de administración recomendadas y las instrucciones posológicas específicas de cada medicamento e indicación (incluida la recomendación de usar la dosis mínima eficaz y la de ajustarla teniendo en cuenta las necesidades individuales).

Además, se deduce de la hoja de funcionamiento de los preparados registrados a base de toxina botulínica que su finalidad es únicamente estética; ámbito ajeno al de los odontólogos y estomatólogos.

Por lo tanto, los odontólogos y los estomatólogos no pueden infiltrar legalmente toxina botulínica en la zona labial.

Solamente lo pueden hacer los médicos y en la zona interciliar.

Diciembre 2017

Asesoría Jurídica
Colegio Oficial Odontólogos y Estomatólogos de Catalunya

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