Inspecciones SGAE: La difusión gratuita de fonogramas no da derecho a una remuneración a sus productores

Un dentista que difunde de forma gratuita fonogramas en su clínica dental no lleva a cabo una “comunicación al público” en el sentido del Derecho de la Unión Europea y de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 15 de marzo de 2012.

 Desde el Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Catalunya se tiene constancia que la Sociedad General de Autores y Escritores (SGAE) está requiriendo a diversas clínicas dentales para que soliciten la licencia de autorización para poder difundir fonogramas y abonen los supuestos derechos de propiedad intelectual.

En este sentido, desde el COEC entendemos que la utilización de fonogramas en clínicas dentales privadas no constituye una comunicación pública en relación con lo que dispone la Sentencia de 15/03/2012 en el asunto C-135/2010 del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Después que la Società Consortile Fonografici (SCF) demandase frente a los tribunales italiano a un dentista con la finalidad que se declarase que este difundía en su consulta odontológica privada de Turín, como música de fondo, fonogramas sujetos a protección y que la citada actividad estaba sujeta al pago de una remuneración equitativa, la Corte d’Apello di Torino (Tribunal de Apelación de Turín, Italia), decidió someter esta cuestión al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que en fecha 15 de marzo de 2012 dictó una sentencia que desgrana perfectamente el concepto “comunicación al público”.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en su sentencia, respondió al aspecto de si el concepto de “comunicación al público” comprende la difusión gratuita de fonogramas en el consultorio privado de un dentista. En este sentido, el Tribunal de Justicia determinó que procede apreciar la situación de un usuario concreto y la del conjunto de las personas a las que el usuario comunica los diferentes fonogramas protegidos. Para ello, se tienen que tener en cuenta distintos criterios complementarios, de naturaleza no autónoma y dependientes los unos de los otros.

Entre los criterios mencionados figuran los siguientes:

Primero.- El papel que desarrolla el usuario, el cual lleva a cabo un acto de comunicación cuando interviene, con pleno conocimiento de las consecuencias de su comportamiento, para dar a sus clientes acceso a una emisión de difusión que contiene una obra protegida.

Segundo.- El “público” tiene que estar constituido por un número indeterminado de posibles destinatarios e integrado por un número considerable de personas.

Tercero.- El TJUE ha declarado que también constituye un criterio pertinente el carácter lucrativo de la “comunicación al público”. De aquí se extrae que el público al que se destina la comunicación es, por una parte, el contemplado como a objetivo por el usuario y, por otro lado, receptivo, de una forma u otra, a su comunicación, y no “captado” por azar.

 

De la sentencia indicada se pueden extraer las siguientes conclusiones:

Primera.- El Tribunal de Justicia de la Unión Europea aseguró que un odontólogo o médico estomatólogo que difunde de forma gratuita fonogramas en su consultorio para sus pacientes, que los disfrutan independientemente de su voluntad, no lleva a cabo una “comunicación al público” en el sentido del Derecho de la Unión.

Segunda.- Aunque el dentista intervenga siendo conocedor de la difusión de los mencionados fonogramas, sus pacientes forman normalmente un conjunto de personas con una composición estable y, por lo tanto, constituyen un conjunto de destinatarios potenciales determinados y no personas en general.

Tercera.- En relación al número de personas para las cuales el dentista difunde y permite sentir el mismo fonograma, el número de estas personas es escaso, incluso insignificante, ya que el círculo de personas presentes simultáneamente en su consultorio es, en general, muy limitado. Los pacientes, aunque se sucedan, están presentes en la consulta por turnos, por lo tanto no son destinatarios de los mismos fonogramas, especialmente en el caso de los difundidos a través de la radio.

Cuarta.- La difusión de fonogramas no tiene carácter lucrativo. En este sentido, el paciente de un dentista se presenta en su consulta con el objetivo de que se le practique una atención odontológica. Por lo tanto, no hay ningún tipo de relación entre la asistencia odontológica y la difusión de música.

Quinta.- Los pacientes que acceden a determinados fonogramas en una clínica dental lo hacen de forma fortuita y con independencia de sus deseos, en función del momento de llegada al consultorio y de la duración de su espera, así como de la naturaleza del tratamiento que se les practique. Por este motivo, no puede sospecharse que el conjunto de pacientes de un dentista sea receptivo respecto la difusión de que se trate.

Sexta.- La difusión de fonogramas como música de fondo en las clínicas, en presencia de los pacientes, no puede suponer de forma razonable un aumento, ya que no se pueden aumentar los precios de los tratamientos que los odontólogos proporcionan y no puede por si sola, repercutir de ninguna forma en los ingresos del odontólogo.

 

Por todo lo expuesto, desde el COEC entendemos que la mencionada difusión no confiere a los productores de fonogramas el derecho a percibir una remuneración.

 

Diciembre 2017

Asesoría Jurídica
Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Catalunya

 

 

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